Los Arcanos Mayores del Tarot

Los veintidós arcanos mayores también conocidos como «Triunfos», son los elementos más importantes en una baraja de Tarot debido a sus fuertes componentes simbólicos y arquetípicos, los cuales incluso han sido relacionados con las letras del alfabeto hebreo y las veintidós ramas del Árbol de la Vida de la Cábala

En esta introducción a los arcanos mayores del Tarot tenemos que estos se componen tradicionalmente por veintidós cartas, cada mazo del Tarot tiene una visión propia que proyecta y resignifica el origen de la vida y del camino de la humanidad sobre la tierra. Considerando incluso su relación a nivel cósmico a través del lenguaje astrológico. Cada arcano mayor representa un escenario propio los cuales han sido atribuidos a los diferentes estados psíquicos de la mente humana. Mary Packard asocia en su prólogo al Tarot de Oro, que los arcanos mayores describen las Virtudes Cardinales enunciadas por Platón, como es el caso de La Fuerza, La Templanza, La Justicia y La Prudencia, esta última sólo representada en el Tarot Etteilla del cual hablaremos más adelante.

Con todo lo anterior podríamos considerar una clasificación de los arcanos mayores del tarot de la siguiente manera:

Individuos / Personalidad – El Loco, El Mago, La Sacerdotisa, La Emperatriz, El Emperador y El Hierofante.

Motivaciones humanas – Los Enamorados y El Carro.

Las Virtudes Cardinales – La Justicia, La Fuerza y La Templanza.

Los ciclos naturales – La rueda de la fortuna, La Muerte, La Estrella, La Luna, El sol y El Mundo.

Contexto histórico plis…

Los mazos de Tarot más antiguos, mezclan escenas de la vida cotidiana de la Europa Medieval con alegorías religiosas, filosóficas y ocultistas de aquellas épocas, se cree que el diseño original pertenece a la Baraja Visconti-Sforza cuya creación data del siglo XV por el artista Bonifacio Bembo. Esta baraja no fue diseñada con fines adivinatorios sino más bien como retratos familiares de los miembros de dicho ducado de Milán.

La Baraja Visconti-Sforza fue un encargo de Filippo Maria Visconti, duque de Milán, y de su sucesor y yerno Francisco I Sforza.

Otra de las iconografías más populares de los arcanos mayores del Tarot pertenecen a la Baraja de Marsella difundida por Antoine Court de Gébelin quien sostenía que las cartas eran un compendio del conocimiento del Antiguo Egipto, asociándolas incluso con elementos cabalísticos. Los registros de su origen datan siglo XV Norte de Italia, ingresando al Sur de Francia en 1499 como juego de mesa. En años más recientes, el cineasta Alejandro Jodorowsky y Phillipe Camoin, reconstruyeron la iconografía original de los arcanos, tanto con su paleta de colores como de los nombres de cada carta.

En su obra «La Vía del Tarot», Alejandro Jodorowsky hace una resignificación del antiguo Tarot de Marsella

Fue el ocultista francés Jean-Baptiste Alliette quien difundió la práctica adivinatoria del Tarot publicando su libro Curso teórico y práctico del Libro de Thot en 1770 en donde reinterpretó y diseñó la Baraja de Etteilla (su apellido al revés) mostrando una versión diferente de los Arcanos Mayores y Menores a la Baraja de Marsella. Él es el primer tarotista documentado de la historia dando pie a un oficio que ha permanecido por más de tres siglos. Versiones y reediciones de esta baraja han aparecido a lo largo de la historia de las cuales, vale la pena mencionar a continuación.

La Baraja de Tarot de Etteilla introdujo la noción de la lectura de los arcanos a la inversa.

Considerada la tercera versión difundida y popularizada de esta baraja se debe a la tarotista Julia Orsini, quien en 1870 publicó el manual El Gran Etteilla, o el arte de echar las cartas y predecir la buena suerte cuya baraja es distribuida actualmente por la editorial Lo Scarabeo.

En esta edición se realizaron cambios en el orden y diseño de los arcanos.

Años más tarde, la baraja de Etteilla fue rediseñada por un antiguo ocultista llamado Dr. Moorne de quien poco se sabe a excepción de su reversión de este mazo en donde sincretiza los arcanos menores con las cartas de la baraja española e inglesa en cada palo.

Esta edición del Tarot de Etteilla se atribuye al Dr. Moorne la cual fue editada de manera casi anónima con el nombre «El Supremo Arte de echar las cartas».

Sin embargo, diferentes órdenes esotéricas atribuyen la creación del Tarot al Dios Tot egipcio, quien supuestamente dejó como legado, alrededor del año 2600 a.C. unas láminas de papiro de oro grabadas con jeroglíficos que ilustran y contienen la sabiduría de civilizaciones de más de ocheta siglos de antiguedad. Cada arcano del Tarot egipcio describe a través de jeroglíficos la sabiduría universal dada por esta deidad a la humanidad. Esta baraja particularmente no tiene arcanos menores sino más bien sigue una linea narrativa continua que describe de principio a fin el camino del hombre a su paso en la tierra.

Cada arcano de la baraja egipcia sincretiza Cábala, numerología, astrología así como antiguas deidades del panteón egipcio ofreciendo a los estudiosos herramientas mnemotécnicas con posibilidades de interpretación casi infinitas.

No existe vestigio físico ni alegoría histórica sobre la existencia y creación de dichas láminas, sin embargo, este mazo es respetado y difundido entre iniciados y ocultistas.

El Tarot Egipcio, según diferentes órdenes esotéricas, es una baraja sagrada e incluso la más precisa.

En el año 1910 fue publicado una de las barajas de Tarot más difundidas y populares de todos los tiempos: El Tarot Riider-Waite. Mismo que fue ideado por Arthur Edward Waite y dibujado por la ilustradora Pamela Colman Smith. Este mazo sigue la línea narrativa esencial del Tarot de Marsella, pero con la ligera diferencia de la posición de los arcanos «La Fuerza» y «La Justicia» quienes figuran en la posición 8 y 11 de los arcanos mayores respectivamente. Este es el Tarot que más ha inspirado copias y reversiones, gracias a la iconografía concisa de cada uno de sus arcanos.

Los arcanos mayores del Tarot Rider-Waite.

Entre el arte y el artilugio

A título propio, puedo decir que los Arcanos Mayores así como toda la baraja del Tarot se tratan en realidad de una de las obras de arte libre más antiguas. Sus cualidades ontológicas pueden ser apreciadas desde una perspectiva más bien estética y exegética que positivista y formal, esto permite que la inspiración detone la creatividad de quienes están ante estos vestigios antiquísimos que, aunque se le atribuyan cualidades incluso paranormales, el hecho de haber sido originalmente una forma de entretenimiento y posteriormente revolucionar su uso y práctica como herramienta oracular, es fascinante.

Y es que a pesar de lo que el arte contemporáneo sostenga, el arte es lúdico, precisamente esa esencia espontánea y azarosa permite la creación de nuevas formas de apreciar la vida y lo relacionado a ella. Es por ello que las interpretaciones tan diversas de los arcanos del Tarot, se relacionan directamente con la representación de sus diseños cuyo enfoque es único. Y como toda obra artística, reflejan el tiempo y el mundo interior de sus creadores, cuya finalidad es intentar brindar a sus consultantes consuelo, guía y respuestas a los desafíos y misterios de la vida.


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