El Día de Muertos y el inconsciente colectivo precolombino en México

Con motivo de la celebración del Día de Muertos en México, voy a explicar sus orígenes precolombinos cuya riqueza arquetípica y simbólica explica los diferentes estadios del alma en el “Más allá”

Según la tradición prehispánica del pueblo mexica, la muerte es un proceso en el que el alma descansa en diferentes estadios según el tipo de fallecimiento que habría tenido en vida. Fray Bernardino de Sahagún recogió varios mitos de la tradición oral durante la invasión en su libro Historia General de las Cosas de Nueva España. Sin embargo, muchos de estos textos sufren del sesgo y subjetividad de su condición de fraile católico, por lo que varias de estas historias fueron distorsionadas y mal interpretadas disminuyendo progresivamente la capacidad de los antiguos mexicanos de seguir construyendo su propia cosmovisión. A la fecha, la tradición de Día de Muertos es un sincretismo del cristianismo católico que fue dejando de lado las nociones que este proceso natural representaba para esta civilización precolombina. Pues finalmente, es la consciencia de la muerte, el acto mismo de enterrar un cuerpo inerte, lo que nos separa de los animales. Esta práctica es la base de la civilización y lo considerado humanidad durante el antropoceno.

El inconsciente colectivo mexicano, quien mediante esta tradición ancestral, sigue trayendo a la luz año con año, la relación y el entendimiento profundo que la cultura mexica tenía de este proceso. Y que a través de ritos y mitos plagados de arquetipos y figuras estilísticas, explican el proceso de putrefacción del cuerpo humano al morir así como el regreso del alma a la oscuridad eterna; la cual la física moderna identifica como materia oscura y que conforma un gran porcentaje de la masa total del universo del que somos parte.

A continuación comparto una lista de los diferentes destinos del alma después de morir según la tradición mexica:

🌞 Omeyocan

Es el lugar donde habita el sol, y es el destino del alma de quienes pierden la vida en la guerra, la cual los mexicas consideraban era la mejor forma de morir. A este lugar también van las mujeres muertas en parto. A los cuatro años de haber muerto las almas se convierten o reencarnan en aves inmortales y se alimentan del néctar de las flores en los jardines del Tonatiuhichan (Casa del Sol), además de tener la facultad de descender a la tierra.

💦 Tlalocan

La casa de Tláloc, el dios de la lluvia, es un lugar, lleno de alegrías, sin penas, en donde nunca faltan las mazorcas de maíz, las calabazas, los chiles verdes, los jitomates, los frijoles y las flores, es un lugar lleno de vegetación, animales e insectos pequeños, muy similar al paraíso descrito en el mito judeo-cristiano. Este sitio es el destino de quienes mueren ahogados.

👶👧🧒👦 El Chichihuacuauhco (el lugar para los niños muertos)

Es un espacio para los niños que tienen una edad menor al primer año. En éste lugar nacen árboles nodrizas, con senos maternos como frutos, de los que brota leche. Aquí es en donde los pequeños esperan volver a la tierra cuando se destruya la raza que la habita.

🌱 Chicunamictlan

Aquí, las almas encuentran el descanso y la serenidad eterna, es el destino de quienes atraviesan el Mictlán. El Chicunamictlan, es donde se experimenta la “muerte segunda”. Y de acuerdo a los mexicas, el alma se reincorpora a la naturaleza nuevamente.

💀 Mictlán (Inframundo)

A este mundo llegan todas aquellas personas que fallecen por muerte común o a causa de un accidente, lo que indica que no son elegidos de una manera especial por los dioses. El Mictlán, es un lugar oscuro, denso, bajo, en donde las almas deben realizar pruebas para poder resurgir, y para eso se debe cruzar un camino compuesto por nueve casas o dimensiones, cuyo recorrido toma cuatro años. Dichos niveles son:

1. Itzcuintlan “El lugar de los perros”

Es aquí donde el alma se encuentra con su guía, un xoloitzcuintle (perro) cuya primera misión era ayudar a cruzar al difunto el mortífero río Chiconahuapan.

2. Tepectli monamictlan “El lugar de los cerros que se juntan”

Aquí se hallan las raíces de las grandes montañas de México. De acuerdo al mito, en este nivel se encuentran dos formaciones rocosas que chocan entre sí; el espacio que se abre entre ambas, es el paso al siguiente nivel. Si el alma no puede atravesarlas, es triturada por estas gigantescas montañas. En esta región gobierna Tepeyollotl, dios de las montañas, los ecos y señor de los jaguares.

3. Iztepetl “El lugar de la obsidiana”

En este nivel manda Itztlacoliuhqui, dios de la obsidiana, señor del castigo y custodio de un cerro cubierto de filosos pedernales que desgarran las almas al pasar despojándolas de su apego a la corporeidad.

4. Itzehecayan “El lugar donde hay mucha nieve”

Aquí los muertos deben abrirse paso a través de extensos parajes y montañas cubiertas de hielo y nieve. Sufriendo las inclemencias de este clima para despojarse del dolor de la vida.

5. Paniecatacoyan “El lugar donde la gente vuela como banderas”

Se caracteriza por sus fuertes vientos que, efectivamente, hacen perder la gravedad del difunto. Los vientos, como entidad divina, manipulan a los frágiles viajeros a capricho, aquí el difunto pierde la gravedad y debido a esto es que puede elevarse al siguiente nivel.

6. Timiminaloayan “El lugar donde te flechan las saetas”

Aquí es dónde el alma tiene que atravesar un mar de flechas que se dice, son todas las que se han perdido en batalla y vuelan a través del camino que debe recorrer el difunto, estas saetas acribillan a las almas desnudas para terminar de descarnarlos y despojarlos de su cuerpo físico.

7. Teocoyohuehualoyan “El lugar donde los jaguares se comen tu corazón”

Aquí, los difuntos se encuentran con el Señor de los Jaguares, Tepeyollotl, que arroja a los salvajes felinos gigantes sobre los viajeros. La prueba que éstos deben pasar es superar el desprendimiento de su corazón, es decir del yo, y ya sin ego seguir adelante.

8. Izmictlan Apochcalolca “La laguna de aguas de humo”

En este nivel, las almas terminan de descarnar atravesando un salvaje río de aguas negras, en dónde los restos de humanidad del alma se disuelven y que, de no ser atravesado, es arrastrada eternamente junto a otras de los millones viajeros que tampoco pudieron llegar al siguiente nivel.

9. Chicunamictlan “El lugar de las nueve aguas”

Aquí el muerto debe atravesar las nueve aguas de Chiconauhapan y, una vez superado este último obstáculo, su alma será liberada completamente de los padecimientos del cuerpo. Después de esta hazaña, Mictlantecuhtli y su consorte, Mictecacíhuatl, Señor y Señora de la Muerte respectivamente, consienten el descanso eterno del difunto dándole la bienvenida a la eternidad diciendo:

—Han terminado tus penas, vete pues, a dormir tu sueño mortal.


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